Trabajar desde casa puede plantear grandes desafíos si no somos suficientemente organizados ni estamos acostumbrados a utilizar nuestro hogar para estas tareas. Por esta razón, ponemos a disposición estos fáciles consejos que te ayudarán a mejorar tu concentración cuando trabajas desde casa:

 

  1. Quítate el pijama: la tentación de quedarnos trabajando con nuestro notebook desde la cama o dejarnos el pijama puesto es el primer obstáculo a vencer para organizar nuestra rutina laboral. Cumple con las mismas prácticas que realizarías para ir a una oficina. Levántate, toma una ducha, desayuna, vístete y estarás listo para comenzar con tus tareas.

    Gran parte de nuestra concentración depende de brindarle a nuestro cerebro una estructura relativamente estable que pueda relacionar con el trabajo. De este modo, cumplir con una simple rutina diaria previa te predispondrá mentalmente para enfocarte mejor en tus tareas.

  2. La oficina en casa: muchas veces dependiendo de las características de nuestro hogar resulta muy difícil disponer de una habitación para trabajar. Sin embargo, es importante que logres al menos dedicar un rincón para este objetivo y generar un ambiente apto para la actividad. Intenta encontrar un espacio con buena luz, (que no esté junto a la ventana, por ejemplo, para evitar reflejos) y en el que los sonidos se reduzcan al mínimo. Prepara tu rincón con todos los elementos de trabajo necesarios.

  3. Cumple horarios: aunque una de las mayores ventajas de trabajar desde casa sea el no tener la presión de los horarios, cumplir con una rutina de este tipo suele ser de gran ayuda para evitar procastinar. Organiza tu día de acuerdo a los momentos en los que te resulta más fácil concentrarte, ya sea porque hay menos movimiento y ruido en la casa o por tus propios hábitos (diurnos o nocturnos). Reconoce cuáles son los mejores horarios para trabajar en tu caso y construye una rutina personalizada.

  4. Buenas prácticas de reuniones remotas: Es importante considerar que un video llamado es el símil de una reunión presencial, por eso: Conéctate unos minutos antes, esto te da tiempo para revisar que el micrófono y la cámara funcionen correctamente.

    Activa la cámara como si fuera una conversación cara a cara. De ésta forma no se pierde el lenguaje no verbal y disminuyen las probabilidades de distraerse o hacer otra acción.

    Busca un lugar sin ruido, si el lugar no es lo suficientemente tranquilo utiliza audífonos y silencia tu micrófono cuando los demás hablen.

    Aprende a usar bien este tiempo, que cada reunión tenga una agenda previa para que todos sepan con anticipación de qué se tratará, cuánto durará, que se espera conseguir con esta reunión, cuál es el aporte que cada quien debería hacer. Una reunión, por lo general, debería terminar con una lista clara de cosas por hacer, con plazos definidos y responsables de cada tema.

 

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