La noción de liderazgo tóxico fue planteada en 2005 por la estadounidense Jean Lipman-Blumen, profesora y cofundadora del Instituto de estudios avanzados sobre el liderazgo de la universidad de Claremont Graduate. Según la especialista, un líder puede ser tóxico si afecta de forma grave y duradera a sus subordinados, sobre todo mediante tácticas extremadamente duras o malintencionadas.

 

¿Un mal jefe o un jefe tóxico?

Un mal jefe no tiene por qué ser directamente una persona tóxica. Veamos la diferencia.

 

El hecho de que pienses inmediatamente en uno de tus superiores mientras lees esto no significa que puedas tacharlo directamente de tóxico. Seamos objetivos. Desgraciadamente, en muchas empresas hay malos mánager, sobre todo debido a la falta de formación y de dinámicas de evolución profesional que llevan a altos cargos a personas que no cuentan con la formación para gestionar un equipo o ni siquiera están interesadas en hacerlo. Esto acarrea consecuencias graves y diversas, entre ellas, la existencia de una gran cantidad de líderes que, al no contar con las herramientas y conocimientos necesarios para gestionar equipos de forma adecuada, terminan ejerciendo un estilo de dirección autocrático con el que la mayoría de los trabajadores no están satisfechos.

 

Una mala gestión afecta al rendimiento y al bienestar de los equipos, pero un estilo de gestión “tóxico” va aún más lejos, acercándose a la supervisión abusiva y tiránica descrita por el doctor en Psicología del Trabajo Bennett J. Tepper. Un mal mánager quizá tenga dificultades para delegar tareas, transmita su estrés a su equipo o no tenga visión de futuro, pero un mánager “tóxico” es aún más dañino, pues infunde el miedo entre sus empleados para controlarlos, es inflexible o déspota, busca degradar, humillar y miente o deforma la verdad, tanto con una actitud abiertamente hostil como disimulada.

 

Más allá de las consecuencias que puede tener sobre el rendimiento del equipo, este tipo de gestión también puede afectar la motivación y la autoestima de los empleados. 

 

Prácticas tóxicas

 

Un estilo de gestión dañino suele formar parte de un conjunto más amplio de prácticas tóxicas que otros miembros de la empresa ponen en práctica. Este sistema no puede perdurar sin el respaldo, incluso a regañadientes, de una parte de los empleados. Por lo tanto, se trata de un punto que debes analizar, sobre todo si tienes la ocasión de conocer a varias personas del que podría ser tu futuro equipo durante el proceso de contratación.

 

Por ejemplo, estas son algunas de las prácticas nefastas de las que debes huir lo antes posible:

 

 

1. Divide y vencerás: algunas organizaciones promueven la competencia implacable entre los compañeros, mientras que otras fomentan una cultura del favoritismo o los conflictos en las relaciones laborales. Todas estas prácticas contribuyen a la desigualdad, en el marco de una estrategia de “divide y vencerás” y crean un entorno nocivo para los equipos y una falta de confianza entre las personas. ¿Cómo se organiza el trabajo en equipo en la empresa a la que aspiras? ¿Cuáles son los valores de la compañía? ¿Cómo hablan los empleados de sus compañeros?.

 

2. Apropiarse del trabajo de los demás: a pesar de que se trata de una práctica abusiva muy habitual, es una contra la que debemos luchar por todos los medios. ¿Cómo hablan ¿Valoran los mánager y los empleados más experimentados el trabajo de los perfiles júnior o con un nivel inferior de estudios? Si se expresan de forma condescendiente o se atribuyen parte de sus logros, ¡aléjate!.

 

3. El círculo vicioso del estrés: cuando la dirección impone un estrés desproporcionado a sus mánager y estos, a su vez, lo transmiten a sus equipos, toda la dinámica se ve afectada. En consecuencia, el estrés va en aumento, lo que echa leña al fuego en las relaciones laborales y promueve los errores. Por el contrario, las prácticas de gestión positivas evitan presionar demasiado a los equipos. ¿Tienes la impresión de que los empleados de la empresa a la que aspiras están estresados o sometidos a mucha presión? ¿Qué dicen sobre el ritmo de trabajo y los desafíos que afrontan?.

 

Entrevista de trabajo: las señales de un estilo de gestión tóxico

Puesto que algunos jefes son más competentes que otros, es totalmente normal que quieras saber cuál te va a tocar en la empresa a la que postulas en la que aspiras a trabajar. Lo más importante es definir tus necesidades y expectativas antes de empezar a averiguar si el equipo al que te vas a unir es compatible contigo.

 

¿Necesitas autonomía o prefieres tener a alguien que te guíe? ¿Te gustaría recibir ánimos o afrontar desafíos? La entrevista de trabajo consiste en un intercambio valioso en el que puedes hacer preguntas para obtener información sobre la empresa, el equipo, la dirección y su funcionamiento. También es la ocasión perfecta para identificar las prácticas disfuncionales.

 

A la hora de investigar, es importante que prestes atención a:

 

  • Su empatía y capacidad de escuchar: ¿el mánager parece capaz de tener en cuenta las necesidades y los deseos de los miembros del equipo? ¿Se muestra comprensivo respecto a tu recorrido, se pone en tu lugar?

 

  • Su capacidad de confiar en los demás y delegar tareas: ¿el mánager confía en sus empleados, les da el espacio y los recursos que necesitan para realizar sus tareas? ¿O, por el contrario, controla cada detalle de lo que hacen? ¿Qué procesos de gestión ha implementado?

 

  • Su visión, gestión del estrés y la confianza que te inspira: ¿sabe cuál es el rumbo futuro del equipo? ¿Parece una persona confiable y estable? ¿Sabe gestionar el estrés para no transmitirlo a sus empleados? La falta de coherencia y los cambios de humor constantes de un jefe pueden convertirse en un gran problema a largo plazo.

 

  • Su autenticidad y capacidad de tomar distancia y cuestionarse: ¿cómo habla tu posible mánager de los errores y dificultades pasados o actuales? ¿Es capaz de mostrar su vulnerabilidad y aceptar sus límites?

 

  • Su integridad y honestidad: ¿la dirección parece transparente y honesta? ¿O da muestras de actuar de mala fe? ¿A qué le da importancia en el trabajo?

 

  • La justicia, la equidad y el respeto a las personas: ¿el mánager habla de forma negativa o denigrante de los antiguos empleados, los clientes o de otros equipos de la empresa? Un buen mánager reconoce las cualidades de las demás personas, no se apropia de su trabajo y trata a todos los miembros de su equipo por igual.

 

¿Qué preguntas podrías hacerle a tu posible jefe?

  • ¿Cuáles son las principales cualidades que esperas que tenga tu futuro empleado?

  • ¿Cómo sería el proceso de integración y formación si me uno al equipo?

  • ¿Podrías contarme un poco más sobre los equipos con los que trabajaría si me uno a la empresa?

  • ¿Qué logros de tu equipo te hacen sentir orgulloso? ¿Qué aspectos te gustaría que mejoren?

  • ¿Podrías darme más información sobre el trabajo de cada uno de los equipos?

  • ¿Cómo definirías tu estilo de gestión?

  • En tu opinión, ¿cómo se mediría el éxito para este puesto?

 

De forma más general, al salir de la entrevista puedes tomarte un momento para pensar en cómo te sentiste durante este encuentro con el jefe: ¿tranquilo, a gusto, intimidado, aterrorizado? Es normal sentir un poco de estrés, pues sabes que estás siendo evaluado, pero debes preguntarte si podrías trabajar con esta persona todos los días. En principio, una buena jefatura debería ayudarte poco a poco a sentirte a gusto.

 

¿Qué preguntas podrías hacerles a tus posibles compañeros?

  • En tu opinión, ¿cuál va a ser un factor importante para que el jefe esté satisfecho de mi trabajo en este puesto?

  • ¿Cuál crees que será el principal desafío que deberé afrontar si me uno al equipo?

  • ¿Cuáles son las ventajas de este equipo? ¿Por qué es agradable trabajar en esta organización?

  • ¿Cómo describirías el ambiente de trabajo?

  • ¿Cuál es la principal fortaleza del equipo? ¿Y qué aspectos os gustaría mejorar?

 

Presta atención a lo que estas personas dicen sobre la gestión y la organización del trabajo en el equipo. ¿Parecen satisfechas? ¿O estresadas? ¿Pueden decir lo que de verdad piensan o no están dando su opinión sincera? ¿Te sentirías a gusto trabajando con ellas? Confía en tu intuición y en las numerosas señales que te envían.

 

¡Ten claras tus expectativas y huye si es necesario!

 

Aunque una buena relación entre jefe y empleado depende, sobre todo, de cómo ambas personas logran entenderse, es innegable que existen prácticas directivas nefastas que van más allá de un simple malentendido. Pero, ¿esto significa que estás tratando con un jefe tóxico? Intenta no emitir juicios precipitados, pues es un poco simplista decir que una persona es total e inherentemente mala. Más allá de los individuos, son los sistemas los que suelen ser tóxicos.

 

Por lo tanto, pregúntate qué puedes esperar de una empresa que permite a sus jefaturas actuar de forma tóxica o incluso apoya estas actitudes. En ese caso, ¡sálvese quien pueda!

 

Fuente:Welcometothejugle.com

 

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